Columna de mayo de Delfina de Achával


¡Hola, comunidad! ¿Cómo están?

Hoy quiero contarles un poco más sobre ciertas conductas muy evidentes, o muy sutiles, que pueden ir minando nuestra relación de pareja. Es muy importante saber de ellas, así podemos detectarlas en nuestra relación y poder hacer algo al respecto antes de que arda Troya.

Una de estas conductas, o jinetes del apocalipsis como las llama John Gottman, es el DESPRECIO.


Lo más importante para saber es que si lo notamos en nuestra pareja, es el primero que hay que erradicar porque es el más complicado. ¿Y cómo hacerlo? Fomentando una dinámica de APRECIO mutuo, es decir, validando los aspectos positivos de la otra persona.


Ahora, lo interesante es: ¿cómo descifro si hay desprecio o no? La realidad es que no hay una sola manera de “despreciar” al otro, cada uno lo puede hacer de diferentes maneras. Puede ser desde lo más explícito, a través de insultos cotidianos, hasta formas más sutiles como el sarcasmo o escepticismo, cuando simplemente un gesto muy sutil puede generar en el otro muchísimo malestar. Ejemplos: levantar las cejas, poner los ojos en blanco, no mirar a los ojos cuando nos están hablando.


¡Y ni hablar de la ironía!. Piensen por un segundo en cuántas veces somos irónicos/as con nuestra pareja, o a la inversa. ¡Y qué tóxico que es eso! ¿No? No hay duda de que el desprecio es el jinete más peligroso, mucho más que la crítica o la actitud defensiva. Así que, si lo notan como un patrón en sus parejas, ¡ATENTI!, hagan el ejercicio por escrito, o verbalmente, de poder expresar qué cualidades SÍ admiramos y valoramos del otro. Sé que no es fácil cuando la negatividad se instala, pero en ese caso también pueden pedir ayuda. ¡Vamos por más! ¿Qué les parece?


Un abrazo fuerte y ¡nos vemos en la próxima edición!

Delfina